La eterna incomprensión

Ella lo cuidaba como a nadie, lo mecía en su regazo cada noche, le contaba cuentos en sus sueños, le acariciaba la cabeza mientras él tranquilo descansaba en su inmensa paz.
Ella sabía porqué él no levantaba el ánimo, ella sabía toda la verdad aunque él jamás supo confesar, ella no le pedía explicaciones pues no le veía su utilidad, sin más se acostumbraron, ella a su soledad, y él a su malestar, y así juntos vivieron sin más, pues sabían que eran dos amores de verdad, dos almas gemelas que no se podían separar, en el silencio de la soledad y la tristeza del malestar, se prometieron amor eterno pues así lo acordaron en vidas anteriores, y así lo aceptaron sin más.

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