A mis queridos demonios

Se mostrarán mis demonios,
en toda su esencia,
con sed de hundirme,
pues aquí me tendrán en pie siempre.

No conseguiréis vuestro propósito,
acaso no sabéis que lo bueno abunda y perdura,
aunque a vuestros ojos,
sea un frágil papel, un papel fácil de romper…

Vuestras armas,
falsos argumentos,
camuflados de supuestas evidencias dentro de mi pensar,
algo inútil allá en las estrellas,
dónde aún reside mi corazón,
jamás conseguiréis corromperme,
soy más fuerte que vuestro inútil escudo,
que se defiende atacando a mi pobre mente,
que siempre maquina y maquina hasta que altera mi presente.

Entonces grito un alto internamente, y me guardo un buen rato.

Y me acuno como un gato, consciente de que debo dormir mi mente, y evitar de que salgan esos demonios, pues sé en ese mismo instante, que ansían volverme a renacer.

Mi salvación siempre está en un nuevo amanecer,
donde sé que todo lo que hubo ayer,
se esfuma a la luz de la luna,
y un nuevo día, una nueva vida, llega otra vez.

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