El amor de la amistad

Y llega una noche en la que llegas,
después de una botella de vino,
con lindas hermanas,
y eternas carcajadas,
que te das cuenta,
de quienes te rodeaban con sus fachadas,
de que creías que te apreciaban,
pero sus inferiores no los dejan ser claros, honestos o sinceros,
y de repente vuelas,
sonríes,
y te ríes,
de tu yo pasado,
de quién es bueno o malo,
que a veces no es percepción,
ni punto de mira,
ni como está tu interior,
a veces es real,
a veces es verdad,
que tienes a tu lado a quienes deberías dejar,
alejar,
darles patada,
y no mirar atrás,
y ves claridad entonces,
y te ríes, no de ti ni de ellos,
sino con la vida,
de cómo es para que aprendas a veces,
en fin,
reflexión clara,
verdadera,
sin arreglos ni fachadas,
feliz,
calmada,
qué sencillo es a veces sanar heridas invisibles,
maquillar moratones escondidos,
hacer desaparecer esa angustia,
con sólo un abrazo de esas amigas,
que te quieren sin querer,
que te entienden aunque no lo entiendan,
que saben sin saber,
cómo quitarte esa venda,
y que brilles otra vez.

2 comentarios sobre “El amor de la amistad

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