Nuevas adicciones fuera de su cueva

Image by Deliria

Ella ya no quería a nadie a sus pies, era feliz con su café de las mañanas, su silencio de madrugada y el trabajo que de momento la sostentaba.

Sus libros y escritos le abrazaban el alma de sol a sol, poco a poco se fue alimentando de letras y más letras, a la vez, su curiosa mente procesaba aún más escritos fruto de sus lecturas.

Ese proceso la fue absorbiendo como si le generara dopamina cada vez que leía y/o escribía; ella sabía bien qué era eso, ese inicio de adicción que te domina la mente y sus actos reflejos, que te hace sentir vacío y sin sentido en la vida si no premias a tu cuerpo con otra dosis de eso que te hace ser su esclavo particular…

Pero esta vez era diferente, se estaba desintoxicando de adicciones que la consumían literalmente ( sustancias y personas), y sí, quizás le había encontrado un sustituto, cosa que no suele ser aconsejable en el campo de las adicciones, pero esta vez era un sustituto diferente, uno que la dejaba dormir, comer, reír, vivir….


La vida, que es muy sabia, le hizo llegar pequeñas oportunidades de volver a sus antiguas y queridísimas aficiones:  mensajito de fulanito, invitación a no se qué fiesta de fulanita … ella, que siempre amó su vida anterior sin tomar en cuenta lo que arrastraba con ella, se relamía con sólo imaginar esos reencuentros con el pasado, y por minutos aceptaba sin dudar aquellas sugerencias, seguidamente, después de soñar despierta unos minutos con esas fiestas, volvía a su queridísima rutina con sus letras… pero algo en ella había cambiado sin nisiquiera darse cuenta, casi sin esfuerzo ni intención, pues no bastó más de una hora para que su bailarina mente la hiciera volver en sí, y le creara rechazo el volver a pensar en tomar cualquiera de esas sustancias ácidas que antes amaba, y poco a poco empezó a procesar esas nuevas emociones en su mente,cuerpo y espíritu.


Sintió esa noche, que estaba evolucionando hacia algo mucho mejor; que no se arrepentía de su pasado pues aprendió grandes lecciones que, sin darse de morros no hubiera aprendido en la vida.

Grandes valores y principios de gente que sigue en ese mundo, pero que no quita que fueran grandes maestros para ella.

Esa niña dócil e inocente, que pasó por la oscura cueva de las adicciones, consiguió salir, con su mochila llena de lecciones aprendidas, y una nueva adicción, una nueva mente, una nueva vida le estaba esperando…

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