Realidad existencial

A veces nos creamos nuestro propio personaje, se dice que es la autoimagen, una utopía que te crea el ego de lo que crees que quieres ser, te olvidas de lo que en su momento pactactes contigo mismo cuando volabas aún por el universo. Crees ser feliz, tienes tu vida creada tal y como tú has creído querer, y vas avanzando, esperando la aceptación y los aplausos de los que te rodean y también de los que no, si no recibes ese elogio necesario para el mantenimiento de tu personaje, te enfadas con tu círculo, y cuando estás sol@ maquinas y maquinas, te machacas por seguir esculpiendo esa fachada que crees tan genial y creativa, tan original, tan “tú”. Durante todo ese tiempo, ni te das cuenta, pero vas convirtiéndote en tu mayor enemigo, yo le llamo el enemigo de tu presencia, y vas huyendo de tu soledad, pues ella no te dice lo que quieres oír, sino que te deja muy claro que ése no es el camino. Tus relaciones laborales, familiares, amigables y amorosas empiezan a no llenarte, a aburrirte, te aburres hasta de ti mismo, y empiezan las crisis existenciales, esas en las que no tienes ni idea de lo que te pasa, ni de lo que quieres, y deseas que te trague la tierra…

Hasta que empiezas a ceder, ha resignarte, a pensarte, a escucharte, te llevará un tiempo ordenar ese caos que te has creado, tanto dentro como fuera de ti, y ese viaje existencial al principio no mola nada, pero le vas cogiendo el truquillo, empiezas a descartar esas aficiones que antes te hacían feliz, y a medida que vas descartando, a medida que vas cerrando puertas del pasado, se te van abriendo unas nuevas, esas que siempre estuvieron ahí pero que no les dabas mucha importancia, ni mucho menos prioridad, pero de repente son luz para ti, y empiezas a dejarte llevar, te vas quitando máscaras y más máscaras, y te empiezas a descubrir, y mientras más te descubres, más puertas se abren, y mientras más cierras, más abres, mientras más sueltas, más recibes…
Y así poco a poco, te vas dando cuenta, que cuando algo no te gusta ya no te enfadas ni con ése algo ni contigo mismo, sinó que te dices, vale suelto y sigo, y en vez de ver sólo piedras, las vas saltando, las utilizas para avanzar, y te das cuenta que tu mente ya no se entretiene en idear ideales de ti mismo, sino que sólo se centra en tu ahora, y te conviertes en el protagonista de tu propia vida sin ningún esfuerzo, y ya no te fijas en quien hace qué, y descansas como un/a niñ@ por las noches, y amaneces como las aves cantando y sin flaquezas, y la felicidad se vuelve una constante en tu vida, y aceptas tus tristezas, y tus vacíos, pues sabes que son necesarias para darte cuenta de algo, para seguir descubriéndote, y empiezas a cumplir tu pacto con el universo, empiezas a hacer lo que viniste a hacer a este mundo, y… listo… Bienvenid@ a tu realidad existencial!!

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